Sábado, 04 de Septiembre de 2010
Fecha última actualización 27/06/2010


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Kovacs advierte a los médicos de los riesgos de las prótesis entre los discos vertebrales
08 de octubre del 2006
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El experto habló en Estados Unidos en un acto organizado por la empresa que fabrica las prótesis y ante los médicos que las colocan
El doctor Francisco Manuel Kovacs, presidente de la Fundación Kovacs ha advertido a la comunidad médica internacional en el marco del Congreso Anual de la North American Spine Society de los estudios que aseguran que «las pruebas científicas desaconsejan el uso de las prótesis de disco intervertebral lumbar».
El doctor Kovacs, que es además director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) presentó un análisis de todos los estudios científicos realizados en el mundo sobre estas prótesis, en el que también ha participado el doctor Javier Olabe, neurocirujano de la Clínica Juaneda y de Son Dureta.
Los resultados de estos trabajos demuestran que este tipo de prótesis no mejoran el tratamiento de las dolencias de la espalda y de que por el contrario, suponen un riesgo mayor e injustificado para los pacientes. A pesar de no estar regulado su uso hasta ahora se han implantado más de 15.000 prótesis en el mundo.
La exposición fue hecha por Kovacs en un ambiente que si bien no se debería denominar «hostil», sí que debió ser escenario de tensos debates tras las afirmaciones de los investigadores mallorquines: Kovacs habló en un acto organizado por la industria que fabricas las prótesis y ante 5.000 médicos que las colocan.
La revisión, encargada por la Agencia de Evaluación de Tecnologías del Ministerio de Sanidad- ha sido realizada por REIDE. Las prótesis de disco intervertebral lumbar son unos modernos dispositivos artificiales de alta tecnología diseñados para sustituir el disco intervertebral en pacientes en que se ha deteriorado.
Su uso en España no está regulado ni ha sido aprobado oficialmente por ninguna autoridad sanitaria, aunque ya se han implantado a pacientes. Para determinar si su eficacia y seguridad hacían conveniente incorporarlas al tratamiento de las dolencias de la espalda, la Agencia de Evaluación convocó un concurso.
El objetivo del mismo ha sido realizar una revisión sistemática que analizara todos los estudios científicos realizados al respecto. El concurso fue ganado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE), y la revisión fue realizada por cuatro de susprincipales investigadores:
Los autores del estudio han sido el director de la REIDE, es decirm el doctor Francisco M. Kovacs, el Dr. Javier Olabe, neurocirujano de la Clínica Juaneda y del Hospital Universitario de Son Dureta y los doctores Gerard Urrútia y Betina Nishishinya, metodólogos miembros del equipo de la Colaboración Cochrane.
Informes desde 2006
La revisión -que se presenta en el Congreso Anual de la North American Spine Society, en Seattle- ha analizado todos los estudios hasta junio de 2006, y demuestra que los resultados de estas prótesis son similares a los que obtiene una forma de cirugía ya desechada por su alta agresividad y escaso resultado. «Los riesgos de la implantación de la prótesis son todavía mayores, con un riesgo vital para el 15%», afirma Kovacs. Además, «en el 17% de los casos la prótesis queda mal colocada, y la cirugía de corrección depara peores resultados y aumenta un 500% el riesgo de lesionar un vaso sanguíneo en la intervención».
Esto es especialmente grave -añade el investigador mallorquñin -si se tiene en cuenta «que sin haber esperado disponer del análisis sistemático que aporta este estudio, ya se han implantado prótesis discales lumbares a más de 15.000 pacientes en los países industrializados», según las estimaciones de la investigación.
Las prótesis pretendían estar indicadas en los casos en los que el dolor lumbar se debía a un desgarro del disco intervertebral (y no a una hernia discal), pero esos desgarros son frecuentes entre los individuos sanos, y habitualmente no causan dolor ni ningún problema, señalan los especialistas.
«De hecho, ninguno de los métodos que se ha desarrollado para identificar los casos en los que el dolor de espalda pudiera deberse a esos desgarros ha demostrado ser válido, por lo que resulta imposible identificar a los pacientes eventualmente subsidiarios de esta tecnología», sostiene el doctor Kovacs.
Según el responsable de la Fundación y director de la REIDE, «este es un ejemplo más de que en Sanidad, lo 'nuevo' no significa siempre es 'mejor' ni 'bueno', sino que puede ser mucho peor, más caro y peligroso. A veces los intereses de la industria van por una parte, y los del pacientes y el erario público, por otra».
Fuente consultada:
El mundo
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