Viernes, 03 de Septiembre de 2010
Fecha última actualización 27/06/2010


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Busco un buen amor
Un amor sano, que me haga feliz, que me llene de risas, que transforme mis días malos o negativos, que me dé esperanza, seguridad, confianza… que pueda compartir y no competir, que entienda la razón de la vida, que se sumerja en los placeres, que me acompañe por mi camino, aunque no sea el que hubiera elegido en otras circunstancias.
Mucha gente se siente desahuciada por no encontrar un buen amor: estar acompañado no significa haber encontrado un amor saludable o sano. Algunos amores nos enferman y nos llevan a la necesidad de estar solos para sobrevivir.
Nos confundimos creyendo que tapando el vacío inmenso que representa la soledad estamos en el camino perfecto, queremos cumplir con los mandatos sociales porque estar solo es una etiqueta que muestra nuestras imposibilidades y fracasos, y que nos deja en desventaja. Esta falta de comprensión en cuanto a que estar solos a veces es la mejor elección nos lleva a vivir una vida triste, con un sentimiento de impotencia o fracaso, creyendo que no alcanzaremos lo que soñamos, y que terminaremos solos sin encontrar el camino, perdidos, pero no podemos entender que en tanto y en cuanto no nos demos la oportunidad de estar solos no podremos encontrar nuestra felicidad.
Algunos pacientes sufren intensamente por no poder encontrar su destino, se instalan en relaciones tormentosas que resultan un calvario para ellos y para las personas que los rodean, hablan de sus infelicidades y mochila a cuesta sin poder encontrar el punto de equilibrio, sin poder tomar la decisión de alejarse de lo que los afecta, sufren pero siguen en el mismo lugar, padeciendo, quedándose en un sin salida, aprisionados en una única verdad y es la propia.
Busco un buen amor es la frase destacada en esta época en el consultorio, ya sea para quienes no tienen una pareja estable, como para aquellos que la tienen pero no pueden establecer un equilibrio emocional con la misma.
Las personas que han roto sus parejas, aún habiendo encontrado la salida muchas más veces de las que podemos contar siguen conectadas desde un vínculo agresivo y despiadado de rencores y enojos, de frustraciones y deudas pendientes, se balancean entre la posibilidad de elegir una nueva vida o seguir en la misma con otro lenguaje o más del mismo, la pelea es la emoción que les permite mantener la unión, ni juntos ni separados, no podrás vivir conmigo ni sin mí y establecen de este modo una pena a cumplir por el resto de sus vidas.
Otros que han podido dar un corte a lo patológico sufren porque no saben donde encontrar un buen amor, las pocas posibilidades se frustran rápidamente porque las condiciones sociales para los vínculos cambiaron y a pesar de que muchos coinciden que quieren estar en pareja, cuando llega el momento de ponerlo en práctica más de uno siente que no coincide con los nuevos canones sociales, entonces aparecen las conductas histéricas, la falta de compromiso, las relaciones fáciles, casuales, expeditivas, y la insaciabilidad, la falta de conformismo, nada suma, nada vale la pena, ni siquiera en un intento casi de ruleta tirarse a la pileta para ver sí se puede.
Entonces en un desaire. “Mejor me oculto, mejor me evado para evitar lo que me hará sufrir”. Aunque de todas formas esta conducta implique un sufrimiento. Muchos hablan del dolor que les representa sentirse solos, es como vivenciarse perdidos, es como no dar cuenta de un área de sus vidas la que adormecen por un tiempo.
Asegurarme un buen amor, será la solución, pero nada es seguro, los buenos amores se van construyendo en el hacer de la pareja, en el día a día, y en no desaprovechar las oportunidades que puedan aparecer, la soledad, la evitación, la fobia, suelen ser malos consejeros, solo tapan pero no resuelven, quizás protegen pero no proveen felicidad.
Vivimos tiempos difíciles respecto al compromiso y a la necesidad de encuentro, en general prima el desencuentro y la inestabilidad, las personas eligen la soledad como solución a sus vidas, pero cuando están inmersas en la soledad buscan la contención de un buen amor. Además la falta de oferta para el encuentro de lugares serios, que inviten a facilitar relaciones y no encuentros casuales, relaciones Light, etc.
Nadie sabe donde ir, y el que se queda en casa, se queja y el que sale se siente perdido con los cambios sociales y la variedad en la modalidad de la conducta y en la forma de interrelación que existe. Todos queremos un buen amor, que nos haga sentir felices, que complete los vacíos, que nos alimente los sueños, que nos permita crecer, pero que pasa cuando lo encontramos y no lo queremos ver, buscamos excusas perfectas para seguir instalados en el mismo lugar, el lugar de la queja, porque nos sentimos víctimas siempre conseguimos mejores respuestas sociales que mostrando nuestras fortalezas, y esto da que pensar, da para empezar a darnos cuenta que no podemos encontrar un buen amor, porque no empezamos por encontrar en uno mismo aquellas causas que nos alejan del buen amor.
Licenciada Sandra Lustgarten
Fuente Consultada:
Infobae.com
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