Viernes, 03 de Septiembre de 2010
Fecha última actualización 31/08/2010


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No duermo bien de noche...
El insomnio, se define como la incapacidad aguda o crónica de dormir adecuadamente por la noche, es el trastorno de sueño más común, veinticinco de cada cien habitantes de los países industrializados sufren serias dificultades para conciliar el sueño. De acuerdo a las últimas estadísticas realizadas por investigadores de las más diversas especialidades, el no descansar adecuadamente se asocia con accidentes automovilísticos, trastornos del ánimo, dificultades de la memoria, menor rendimiento laboral, somnoliencia diurna; decaimiento y vulnerabilidad.
Ante el insomnio es importante considerar dos aspectos fundamentales en el diagnóstico:
Duración: la dificultad para dormir debe extenderse por más de un mes.
La influencia negativa en nuestro rendimiento diario.
De acuerdo a su forma de presentación, se divide en:
Insomnio de conciliación: es aquel en el que las dificultades se presentan para iniciar el sueño.
Insomnio de mantenimiento : comenzar el sueño es fácil, pero es muy difícil mantenerlo estable durante la noche. En el transcurso de la noche se presentan despertares frecuentes, lo cual deja a la persona con una sensación de cansancio.
Insomnio mixto : en este caso no se manifiestan dificultades para comenzar a dormir, pero pasada algunas horas la persona se despierta y no puede volver a conciliar el sueño.
Uno de los errores más comunes es pensar que lo más importante son las horas que se duermen. Hay personas que duermen pocas horas y pueden "funcionar" sin inconvenientes durante el día. Ello significa que dicha persona necesita menos horas de sueño.
Los adultos jóvenes a menudo se quejan de tener dificultad en conciliar el sueño, mientras que las personas que se encuentran en la etapa media de la vida y la gente mayor tienen más probabilidades de presentar insomnio o dificultades a la hora de mantener el sueño. Además tienden a despertarse más temprano por la mañana.
Esta problemática se ha agudizado con el advenimiento de la vida moderna, los ruidos callejeros, la luz eléctrica y demás disturbios que prolongan artificialmente las horas de actividad. Se comprobó que en 1911 un estudiante dormía dos horas más que un estudiante en la actualidad.
Tratamiento del insomnio
Habitualmente se recurre a la terapéutica farmacológica. Esta puede ser adecuada por un periodo breve de tiempo, aunque no contribuye a eliminar las causa subyacentes del insomnio.
Por otro lado, se ha comprobado que algunos psicofármacos impiden tener la calidad de sueño que se necesita para despertarse descansado y renovado. Inhiben la fase de movimientos oculares rápidos o fase REM del sueño, que es aquella en la cual soñamos. Los estudios realizados sobre las ondas cerebrales de un individuo cuando esta dormido demostraron que aquellas personas que fueron privadas de la fase REM se manifestan más irritables y agresivas.
Por ello, cuando se recurre a la administración de fármacos, la opción más efectiva y duradera es complementarla con un tratamiento psicoterapéutico. La Asociación Americana para los Trastornos del Sueño reconoció que el tratamiento cognitivo-conductual es sumamente eficaz en el control de los estímulos que generan el insomnio.
El tratamiento debe tener como objetivo restaurar los mecanismos que se han deteriorado. Esto implica reestablecer las condiciones que desencadenan el sueño de forma automática y lograr que dicho automatismo perdure en el tiempo
Algunos consejos para descansar mejor:
Evite el alcohol, la nicotina, y la cafeína.
Si duerme siesta, que sea sólo de 20 a 30 minutos.
Mantenga un horario regular para dormir.
Levántase todos los días a la misma hora, aunque sea feriado.
Interrumpa sus tareas y comience a relajarse antes de la hora de acostarse a dormir.
Antes de irse a la cama, disfrute de alguna actividad relajante.
Asegúrese que el ambiente de su dormitorio sea preferiblemente oscuro y silencioso.
Descanse y duerma un número razonable de horas sin interrupciones.
Realice actividad física por lo menos 3 a 6 hs antes de acostarse.
No ir a la cama con hambre. A veces un vaso de leche puede favorecer el sueño.
Si se encuentra en la situación de haberse despertado y estar mirando el reloj, ponga el reloj debajo de la cama o cúbralo.
Si Usted tiene dificultad para dormir...
Aprenda a asociar su cama con el sueño: utilizar su cama para dormir (y no para leer or mirar la televisión) refuerza la asociación psicológica entre la cama y el sueño.
Haga uso de los consejos anteriores y prepare un diario sobre el sueño. Si sus problemas continúan, discuta las particulares con su médico. Existe la posibilidad de que el diario ayude a determinar la causa de su problema, lo cual puede ayudar a planificar el tratamiento.
Estos conceptos son de índole general converse con su médico, le dará consejos aplicables a su caso en particular.
Fuente consultada:
Aprender Salud, Hospital Italiano
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