Definición
Actualmente, la obesidad constituye el trastorno metabólico más frecuente de los países industrializados. Por ello y porque es un factor de riesgo para la aparición de diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, algunos tipos de cáncer, la obesidad representa un importante problema de salud pública.
La obesidad constituye un exceso de tejido adiposo que va acompañado de un aumento del peso corporal representado un riesgo para la salud.
La cantidad de tejido adiposo, normalmente representa del 10% al 20% del peso corporal. En una primera etapa, las células del tejido adiposo (los adipositos) se cargan de grasa aumentado de tamaño . En una segunda etapa, la célula ya no puede crecer más formándose nuevos adipositos, pudiendo hacerlo en forma ilimitada.
Causas y consecuencias
Existe un desequilibrio del balance energético en el que participan tres factores fundamentales: la herencia, la ingesta calórica y el gasto energético.
Factores genéticos: En una tercera parte de los obesos, existe obesidad en un progenitor. Cuando ambos progenitores son obesos, la prevalencia de que sus hijos puedan serlo, puede alcanzar el 50%.
Ingesta calórica: Cuando el organismo ingiere más calorías de las que consume, el exceso se almacena como grasa conduciendo paulatinamente a la obesidad. Es posible que el control del apetito opere defectuosamente, ya que no experimentan una sensación precisa de hambre o la confunden con sentimientos de ansiedad o depresión.
Gasto energético: El metabolismo de estas personas es normal o elevado, no pudiendo culparse a la disminución del mismo como responsable del ahorro calórico.
¿Qué consecuencias puede causar?
Aparato cardiovascular: hipertensión, arterioesclerosis, várices de los miembros inferiores.
Aparato respiratorio: se produce un aumento del trabajo respiratorio para mover la caja toráxica y el abdomen con dificultad para respirar.
Manifestaciones metabólicas: el 80% de los diabéticos Tipo II, en el momento del diagnóstico, son obesos. Existe también un aumento del colesterol.
Aparato digestivo: intolerancia a ciertas comidas, flatulencia, aumento del tamaño del hígado por depósito de grasa.
Tratamiento
El tratamiento de la obesidad no está orientado únicamente a tratar el exceso de peso, sino a mejorar el estado general de salud de las personas con exceso de peso. Las pautas a seguir son las siguientes:
Reducción del aporte calórico: con dietas hipocalóricas equilibradas en cuanto a proteínas, grasas e hidratos de carbono.
Aumento del gasto energético: un programa de ejercicio físico adaptado a las condiciones del enfermo.
Agentes medicamentosos: el empleo de agentes depresores del apetito sólo se utilizan como complemento del tratamiento en un grupo limitado de personas obesas.
Psicoterapia: es importante estimular la motivación de estos enfermos ayudándoles a seguir la dieta y a modificar su actitud respecto a las comidas.
Temas relacionados
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Sindrome Metabólico
Fuentes consultadas:
Latinsalud
Bibioleteca Virtual en Salud, Bireme
Texas Heart Institute