Miércoles, 10 de Marzo de 2010


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Desorden Deficitario de la Atención/Hiperactividad. ( por sus siglas en inglés se lo conoce como ADHD)
ADHD en niños
¿Qué es el ADHD?
ADHD, antes llamado hiperkinesia o disfunción cerebral mínima, es uno de los trastornos mentales más comunes entre niños. Afecta entre el 3 y el 5 por ciento de todos los niños. Los varones se ven afectados dos o tres veces más que las niñas. El ADHD a menudo sigue a través de la adolescencia y de la edad adulta y puede causar una vida de sueños frustrados y dolor emocional. Existen ya una variedad de medicamentos, terapias para cambiar el comportamiento, y opciones educacionales para ayudar a personas con ADHD a concentrar su atención, a aumentar su autoestima, y a funcionar de maneras nuevas.
¿Cuáles son los síntomas del ADHD?
El ADHD es un diagnóstico que se aplica a niños y adultos que constantemente demuestran ciertos comportamientos característicos por un período de tiempo. Los comportamientos más comunes caen en tres categorías: falta de atención, hiperactividad, e impulsividad.
Falta de atención.
Las personas que son desatentas tienen dificultad concentrándose en una sola cosa y se pueden aburrir con una tarea luego de sólo unos pocos minutos. Pueden prestar atención en forma automática y sin esfuerzo si se trata de actividades y cosas que les gustan. Pero el concentrar atención deliberada y consciente en organizar o completar una tarea o aprender algo nuevo les es difícil. Por ejemplo, a una paciente llamada Claudia le resultaba angustiante hacer sus tareas. A menudo se olvidaba de planificar de antemano ya fuera anotando la tarea o trayendo los libros correctos a la casa. Y cuando trataba de trabajar, la mente se le iba a otras cosas. Como resultado de esto, casi nunca terminaba y su trabajo estaba lleno de errores.
Hiperactividad.
Las personas hiperactivas parecen estar siempre en movimiento. No pueden sentarse ni quedarse quietas. Pueden precipitarse o hablar sin parar. El permanecer sentados quietos a lo largo de una tarea puede ser una tarea imposible. Los adolescentes y adultos hiperactivos pueden sentirse muy inquietos. Pueden ser bulliciosos o pueden tratar de hacer varias cosas a la vez, rebotando de una actividad a la siguiente.
Impulsividad.
Las personas que son demasiado impulsivas parecen ser incapaces de controlar sus reacciones inmediatas o de pensar antes de actuar. A raíz de esto, pueden descolgarse con comentarios poco apropiados. Pueden cruzar la calle corriendo sin mirar. Su impulsividad puede hacer que les sea difícil el esperar cosas que quieren o a esperar su turno. Sin embargo, no toda persona que es demasiado hiperactiva, desatenta, o impulsiva tiene un trastorno de atención.
¿Puede esta condición ser acompañada por otros trastornos?
Una de las dificultades de diagnosticar ADHD es que a menudo es acompañado por otros problemas. Por ejemplo, muchas personas con ADHD también tienen ansiedad, depresión. La ansiedad y la depresión pueden ser tratadas, y esto ayudar ayudará a hacer frente y a sobrellevar los efectos del ADHD.
¿Qué tratamientos existen?
Por décadas, se han usado medicamentos para tratar el ADHD. Entre los más efectivos para niños y adultos están tres medicamentos que son de la clase de drogas llamadas estimulantes. Estas son metilfenidato, dextroanfetamina y pemolina.
Actualmente se cuenta en nuestro país con una nueva droga llamada atomoxetina. Para muchas personas, estos medicamentos drásticamente reducen su hiperactividad y mejoran su habilidad para concentrarse, trabajar y aprender. Estos medicamentos también mejoran la coordinación física, tal como la caligrafía y habilidad deportiva. Desafortunadamente, cuando la gente ve una mejoría tan inmediata, a menudo piensan que lo único que se necesita es medicación. Pero los medicamentos no curan el trastorno sino que controlan los síntomas temporariamente. A pesar de que las drogas ayudan a la gente a prestar mejor atención y a completar su trabajo, no pueden aumentar el conocimiento o mejorar habilidades académicas. Las drogas por sí solas no pueden ayudar a personas a sentirse mejor respecto de sí mismos o a hacer frente a problemas.
Esto requiere otros tipos de tratamiento y apoyo. Para una mejoría duradera, muchos clínicos recomiendan que los medicamentos se usen junto con tratamientos que ayudan en estas otras áreas. No hay curas rápidas. Muchos expertos creen que los beneficios más significantes de larga duración aparecen cuando se combina la medicación con terapia cognitiva, ayuda psicológica emocional y apoyo práctico. Algunos estudios sugieren que la combinación de medicación y terapia cognitiva-conductual puede ser más efectiva que las drogas por sí solas.
Fuentes consultadas :
Fleni
Medem, Medical librery of Texas en español
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