Sábado, 13 de Marzo de 2010


|
Pediatría - Kinesiología

Masaje infantil: comunicación con el tacto
Los gestos forman parte de la comunicación humana al igual que las palabras, pero son
los elementos no verbales los que forjan el diálogo con los bebés cuando todavía no
han desarrollado la capacidad de habla. El masaje infantil contribuye a fortalecer
esta comunicación, así como los vínculos afectivos, el respeto y el conocimiento
mutuos. Esta antigua técnica india consigue también beneficios fisiológicos en
diversos sistemas del organismo.
El masaje infantil es una antigua tradición oriental practicada especialmente en
India, donde se transmite de generación a generación.
Durante su trabajo en varios
orfanatos de este país, Vimala Schneider observó que el masaje constituía una
práctica rutinaria en el cuidado de los bebés y tras aprender la técnica, inició
su difusión en Occidente. Schneider fundó la Asociación del Masaje Infantil en
Estados Unidos, que es internacional desde 1986. En esta organización sin ánimo de
lucro participan 30 países y entre ellos, España.
“El objetivo de esta asociación es promover la nutrición afectiva a través del
masaje, la comunicación entre padres e hijos y las relaciones de respeto y
confianza mutuas. Con el masaje se da estructura a las caricias hasta que se
automatizan los movimientos y el recorrido y así alcanza una comunicación muy
íntima con el pequeño”, explica Ana Bachs, presidenta de la Asociación Española
de Masaje Infantil (AEMI) y formadora de la Asociación Internacional.
- “Contar con el consentimiento del niño es esencial en toda la técnica del masaje”,
recuerda Bachs. “Uno de los objetivos es fomentar la comunicación entre padres e
hijos, por lo que no tiene sentido imponer posturas y movimientos. Antes de empezar
hay que pedir siempre permiso al bebé, bien con la mirada, iniciando un diálogo
visual que revele si está o no preparado, o simplemente, con el contacto con las
manos. Cada uno tiene una forma diferente de realizar la comunicación. La idea
básica es respetar, fomentar el conocimiento mutuo, escuchar y que esta actitud
se traslade luego a todos los ámbitos de la vida”.
Beneficios
Además de los vínculos afectivos y emocionales, el masaje infantil ofrece
beneficios fisiológicos. Estas son algunas de las repercusiones más positivas en
el organismo del pequeño:
- Sistema nervioso central:
el tacto es el sentido que el recién nacido emplea para
recibir información del mundo exterior (de ahí que tienda a coger y agarrar todo).
El masaje favorece la capacidad para recibir estímulos, aumenta el umbral de
percepción de estos estímulos.
- Sistema inmunológico:
diversos estudios vinculan el estrés y la inseguridad
emocional con una disminución de las defensas del organismo, de ahí que la acción
relajante del masaje ayude a fortalecerlas.
- Sistema gastrointestinal:
en situaciones de cólicos y gases, los masajes pueden
contribuir al alivio de las molestias e incomidades.
- Sistema circulatorio:
los movimientos de entrada (vaciado venoso) ayudan al retorno
de la sangre al corazón y producen un efecto tonificante, mientra que los de salida
(del centro a extremos) producen un efecto relajante y favorecen la oxigenación
de las extremidades.
- Sistema muscular:
el masaje disuelve nudos de tensión tanto física como emocional.
En el caso de bebés prematuros, el masaje ayuda a aumentar su tolerencia al tacto de forma
suave y paulatina. En estos casos es también importante escuchar al bebé y seguir
el ritmo que marcan sus reacciones.
¿Cómo se hace el masaje infantil?
La técnica del masaje infantil bebe de cuatro fuentes diferentes: el masaje indio
tradicional, la técnica sueca, la reflexología podal (masaje en los pies) y el yoga.
Con un ritmo paulatino adecuado, tanto los padres como el niño se irán adaptando
al masaje de forma natural.
En la fórmula tradicional india, los movimientos se realizan desde el centro del
cuerpo hacia las extremidades. Se trata así de relajar, eliminar tensiones.
“Esta técnica es la más difícil de asimilar en nuestra cultura, porque no estamos
acostumbrados a este tipo de movimientos, más propio de la sensibilidad oriental.
De hecho, para el hinduismo, en el pecho se localiza el chakra de la vida, uno de
los puntos energéticos del organismo”.
La segunda técnica es la sueca. Con ella, el masaje se da desde el extremo del
cuerpo hacia el interior, justo en dirección contraria a la técnica india. De
esta forma se tonifica y activa al organismo.
Otra técnica que se introduce es la reflexología o masaje en los pies,pero muy
suave, “porque hay que tener en cuenta que el bebé todavía no lo tiene formado
del todo”. Y finalmente, algunas posturas del yoga, siempre contando con la
colaboración del niño.
Buscar el momento
“Desde el primer momento en que se aprende la técnica, puede empezarse a practicar
el masaje”, expone Ana Bachs. “Recomendamos buscar un momento en el día para
incorporarlo a la rutina, por ejemplo, después del baño. Lo idóneo es empezar por
las piernas y pies, dar una semana de margen para que los padres y el niño se
vayan familiarizando y la siguiente semana incorporar el vientre. Después, en
sucesivas fases, añadir el masaje en piernas, pies, pecho y brazos".
Fuente consultada : Ondasalud
|
|
|